Asco a los genitales femeninos

El asco a los genitales femeninos puede ser tanto de los hombres hacia los genitales femeninos, como de las mujeres hacia sus propios genitales.

En el caso de los hombres el asco puede ser el producto de no querer tener relaciones sexuales orales, es decir hacerle a la mujer el cunnilinguis. O por los “olores o secreciones típicos de la zona genital femenina” o por que no se siente satisfacción de tener este tipo de relaciones, por cuestiones a nivel muy personal.

Cuando hay una incomodidad específica a cierta modalidad sexual, es cuestión de entender que tanto en el sexo como en otras cosas de nuestra vida tenemos ciertas preferencias, que son validas y respetables, como tales.

Las relaciones sexuales como tales son ricas en movimientos sensaciones, posiciones y alternativas, por lo cual si no nos gusta tener sexo oral, podemos encontrar otras opciones igualmente  satisfactorias o placenteras.

Cuando el  “asco” es el resultado de ciertos olores relacionados con el sudor o secreciones urinarias,  tener una adecuada higiene en la zona genital, antes de tener relaciones sexuales resultará muy recomendable, tanto en el caso de la zona genital femenina, como de la masculina.

El asco a los genitales femeninos puede estar ocasionado  tanto en hombres como en mujeres como resultado de represiones sexuales, originadas por una educación rigida donde se asume la sexualidad y el sexo como pecaminoso, o se vive con culpa y es imposible disfrutar de él.

En otras ocasiones el asco a los genitales femeninos es el resultado de experiencias sexuales previas que son vividas como traumáticas o poco agradables, o por experiencias de abusos sexuales, intentos de violación o violaciones, donde se “culpa” de alguna manera esta zona del cuerpo por el dolor recibido.`

En todas estas situaciones es importante hacer un alto y valorar que es lo que nos ocasiona  esta repulsión o asco por los genitales femeninos, si es cuestión de gustos personales, o si realmente son el resultado de experiencias difíciles que nos impiden disfrutar plenamente de nuestra sexualidad. En muchos  casos no solo evito el sexo oral sino todo lo que tiene que ver con las relaciones sexuales, por que me resultan estresantes o angustiantes.

La sexualidad hace parte de nuestra vida física y emocional, cuando una dificultad nos agobia, es necesario entender que no fue el momento solo en que viví la experiencia traumática, sino que afecta mi vida presente y probablemente la futura, si es que no se le pone una solución a las cosas que nos molestan.

El asco a los genitales femeninos puede ser un síntoma de algo más que nos pasa,  que  nos limita o nos paraliza y que nos impide vivir  nuestra sexualidad como debiéramos.   Es por lo tanto  importante enfrentarlo y solucionarlo, por que es la única manera en que podremos  sanar nuestro pasado, y la carga emocional que nos impide disfrutar de nuestra sexualidad y de nuestra relación de pareja.

El sexo no debería ser algo tormentoso ni angustiante, por que su objetivo es el poder disfrutar, obtener placer y vivir nuestra sexualidad sana y plenamente como parte importante e integral de nuestra salud física y mental.

Si te encuentras en la situación contraria, lo recomendable es recibir una ayuda profesional adecuada.

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