La anorgasmia no es frigidez

Aunque ambos términos hacen referencia a disfunciones sexuales femeninas, la frigidez se refiera a una falta de deseo sexual, que se presenta tanto en las relaciones sexuales como en la masturbación,  mientras que la anorgasmia hace referencia a la imposibilidad o dificultad para conseguir un orgasmo.

En el anorgasmo a diferencia de la frigidez, el deseo sexual permanece. La frigidez al igual que el anorgasmo son disfunciones sexuales que pueden estar ocasionadas por factores físicos, por enfermedades,  medicamentos o  por causas psicológicos, depresiones o antidepresivos, o  por una educación y normas morales rígidas que generan culpa y sentimientos negativos en cuanto a nuestra sexualidad, por inicios sexuales traumáticos o violentos, o por malas experiencias previas.

En ambos casos, el problema no tiene por qué acompañarnos toda la vida, es decir que con un conocimiento adecuado de nuestras necesidades, la aceptación de nuestra sexualidad, así como un trabajo terapéutico en aquello que bloquea el deseo o la satisfacción, en las causas del conflicto,  y por supuesto en su debida resolución para lograr superarlo, y disfrutar nuestra sexualidad plenamente.

Los problemas o dificultades sexuales, tienen repercusión a nivel personal, de pareja y de relación de pareja. Más que “etiquetarnos”, debemos buscar las soluciones, que están en nuestras manos.

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