No Tengo Sensibilidad en el Clítoris ¿Qué Hacer?

Suelo contestar a mis lectores preguntas acerca de diferentes temas que tienen que ver con la sexualidad tanto individual como de pareja. Hace algunos días me encontré con que alguien me decía que no tiene sensibilidad en el clítoris.

El clítoris contiene gran cantidad de terminaciones nerviosas, tanto en su parte externa como en su base al interior de la vagina, la función por la que se le conoce es la de causar el placer sexual  a la mujer, por lo cual es difícil que la falta de sensibilidad corresponda a algo a nivel fisiológico, sin embargo, lo primero que debe hacerse es acudir al ginecólogo para que pueda descartar que la dificultad no corresponda a algo fisiológico y dado el caso tomar las medidas necesarias y pertinentes para lograr una solución.

La mayoría de las veces no tener sensibilidad en el clítoris no obedece a factores físicos o a tener un clítoris pequeño (<= ver artículo sobre el tema) como piensan muchas mujeres, sino a factores psicológicos que tienen que ver con una negación de la sexualidad y que puede estar ocasionada por:

* Una educación religiosa,ética y/o moral rígidas

* Relaciones sexuales traumáticas

* Intentos de abusos o violaciones durante la infancia, la adolescencia o la edad adulta.

En todas estas situaciones se asume la «sexualidad» o la zona sexual específica como «la culpable del dolor recibido en el cuerpo» y como resultado de esto se produce una negación total o parcial de la sexualidad, de la zona genital o del clítoris.

En ocasiones se llega al punto de evitar todo lo que tiene que ver con la actividad sexual o cualquier cosa que tiene que ver con el sexo. En estados más avanzados, se evita incluso quedarse a solas con la pareja, para no verse en situaciones comprometedoras que no se pueden manejar.

La imposibilidad  para gozar o disfrutar el placer sexual, son los síntomas que acompañan esta negación. Seamos o no conscientes de las causas que la originan es importante hacer un abordaje terapéutico adecuado, que nos permita no solo solucionar la dificultad, sino poder disfrutar  de nuestra sexualidad como parte indispensable para nuestra salud emocional, y de nuestra relación de pareja.

Para solucionar este problema puede servirte mi programa terapéutico «Adios Anorgamia» que puedes ver aquí.

Cuando este tipo de  traumas acompañan nuestra vida, no es  solo es el daño  ocasionado en el momento dado, sino que llevamos estas situaciones como cargas difíciles y pesadas que nos afectan en el área sexual, en nuestra vida marital, en nuestra autoestima, y en todo lo que nos rodea.

Vivir la sexualidad sana y placenteramente es la posibilidad de sentirnos mejor con nosotras mismas. El sexo no tiene por que ser «traumático» para nadie, y cuando esta es la situación , es solo un síntoma, una señal de alerta que nos indica que tenemos un problema que requiere ser solucionado.

El objetivo como tal de las relaciones sexuales es que sean placenteras, no como una descarga física de uno de los dos miembros de la pareja, sino como una entrega sublime que fortalezca los lazos de unión y de comunicación entre la pareja, donde los aspectos de amar y ser amada, desear y ser deseada y disfrutar son esenciales y fundamentales.

Responder a Diana Cancelar la respuesta