Sexo, fetichismo y anorgasmia

Nos cuenta María, mujer de 35 años, casada hace 5…

no sé qué le pasa a Juan, tiene una afición loca por los zapatos de tacones, dice que le excitan sobre manera, e incluso no puede llegar al orgasmo si no me los pongo.

Yo lo hago por darle gusto, me siento femenina incluso, pero en realidad siento que me presiona demasiado para ello, me siento incómoda y no lo disfruto, la situación me sobrepasa
 
En ocasiones tenemos sexo, sin que me ponga los famosos zapatos de tacón, pero entonces él no lo disfruta y no puede llegar al orgasmo.

El todo el tiempo me dice a mí que tengo anorgasmia, pero  yo he llegado a pensar que el que sufre de anorgasmia es él… “Yo creo que tenemos un problema, pues no logramos  ponernos de acuerdo ni disfrutar el sexo ¿será que en realidad uno de los dos o ambos tenemos anorgasmia? «

Lo que le pasa a Juan es que tiene un conducta que se conoce con el nombre de fetichismo, esto quiere decir que se necesita de un objeto que le produce excitación, placer y le permite llegar al orgasmo.
 
Muchos objetos pueden cumplir esta función, entre los más comunes encontramos, la ropa interior femenina, las medias, la lencería y los zapatos de tacón.  Puede cumplir con este objetivo  bien sea por su olor, por su textura o por su forma, pues despierta, y erotiza nuestros sentidos. Pueden usarse tanto a nivel de la masturbación, como de la relación sexual en pareja.

Esta función erótica que cumple, puede ayudarnos a avivar la relación, las posibilidades de sentir pasión y de despertar la sensualidad el erotismo. 

Sin embargo en situaciones como la de Juan y María, si se convierte en un problema, puesto que a ella no le agrada, y se siente incómoda, ponerse los zapatas ha pasado de despertar su feminidad y el erotismo, para convertirse en un sentimiento de presión o de acoso, que no lo vive desde el placer, sino por el contrario se ha convertido en un estímulo negativo para que ella pueda disfrutar, e incluso puede impedirle llegar al orgasmo, las recriminaciones,  los sentimientos de culpa y malestar afloran, por no poder cumplir los deseos de su compañero, llegando  incluso a sentir, como ella lo plantea que sufre de anorgasmia.
 
De igual modo para Juan es un problema, porque según el relato de María no puede llegar al orgasmo ni disfrutar, porque ella no se pone los zapatos de tacón.  El objeto ha pasado a convertirse en  absolutamente indispensable para que él pueda encontrar la satisfacción a nivel sexual, la ausencia de este objeto fetiche se convierte en motivo de angustia y de culpa, lo que puede alterar su tranquilidad personal,  la de ellos como pareja y su sexualidad.
 
En estos casos una ayuda profesional está más que indicada, puesto que poco a poco los anhelados zapatos de Juan se convertirán en motivo de roce y de fricción entre ellos llegando a implicar la relación de pareja.
 
La medida de lo que es “adecuado o no” para nosotros como personas o como pareja, está dada en la medida en que lo vivamos o no de una forma agradable y placentera, en que los deseos del uno, no se conviertan en motivos de angustia para sí mismo o para el otro. Y esto depende absolutamente de cada pareja y cada persona en particular.
 
Lo que sí es muy claro es que cuando tenemos problemas a nivel sexual como la anorgasmia, o problemas de pareja, es importante buscar las alternativas y soluciones antes de que las cosas se nos salgan de las manos.

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